martes, 4 de enero de 2011

Muere la ex modelo francesa conocida por su campaña contra la anorexia

PARÍS, 29 diciembre 2010 (AFP) – La imagen de su cuerpo extremadamente delgado tomada por el fotógrafo Oliviero Toscani para una campaña contra la anorexia, en especial en el ámbito de la moda, suscitó mucha polémica en 2007: Isabelle Caro, ex modelo y actriz francesa murió el 17 de noviembre a los 28 años.
“La actriz francesa ultramediatizada por su combate contra la anorexia falleció el mes de noviembre en la mayor discreción posible”, reveló el sitio web suizo 20minutes.ch, que no precisó ni las causas del fallecimiento, ni el lugar.
Su novio, el cantante suizo Vincent Bigler, confirmó la muerte de Caro precisando que tuvo lugar el 17 de noviembre.
“Fue hospitalizada durante 15 días por una neumopatía y últimamente estaba muy cansada, pero no conozco la causa de la muerte”, declaró el cantante.
Originaria de Marsella (sur de Francia), Isabelle Caro posó para el famoso fotógrafo italiano Oliviero Toscani para una campaña organizada por la marca de ropa italiana “No-I-ita”, con el objetivo de mostrar las graves consecuencias de la anorexia, enfermedad que ella misma padecía desde los 13 años.
“La delgadez engendra la muerte y es todo salvo belleza, es todo lo contrario”, decía Caro, esperando que las chicas jóvenes entenderían con la dureza de su imagen la realidad escondida detrás de las revistas de moda.
Ella quería “despertar las conciencias” sobre una enfermedad que padecen muchas modelos. “Esta foto sin colorete ni maquillaje no me pone en valor. El mensaje es fuerte: tengo psoriasis, el pecho caído, un cuerpo de persona mayor”, declaró Caro para justificar su iniciativa.
Isabelle Caro era anoréxica desde los 13 años. En 2006, entró en coma al pesar tan sólo 25 kg y medir 1m65. Pero estaba decidida a superar la enfermedad: a principios de 2010, anunció que había alcanzado los 42 kg.
La campaña sacó a la luz las condiciones que sufren muchas modelos en el ámbito de la moda, y algunos profesionales se comprometieron a no aceptar a modelos demasiado delgadas.
Sin embargo, sólo España recurre a una normativa obligatoria. En Francia, Italia, Estados Unidos y Gran Bretaña hay una autoregulación, pero no es obligatoria.
En septiembre 2006, Madrid prohibió trabajar a las modelos que estaban por debajo de un cierto índice de masa corporal (IMC, el peso en kilos dividido por la altura al cuadrado). Sólo las mujeres cuyo IMC es superior a 18 (más de 56 kg por 1m75) están autorizadas a desfilar.
En Italia, el manifiesto antianoréxico adoptado en febrero 2007 destaca “un modelo de belleza sana, solar, generosa, mediterránea”. En Londres, las recomendaciones del Consejo Británico de la Moda son obligatorias: un certificado médico y si la mujer sufre desórdenes alimenticios, que la patología esté “bajo control”.
En Francia, profesionales de la moda, la publicidad y los medios se comprometieron a prohibir la difusión de imágenes de modelos excesivamente delgadas.
Una de las figuras más importantes de la lucha contra la anorexia en Francia, el psiquiatra Marcel Rufo lamentó en declaraciones a la emisora francesa RTL la muerte de un “símbolo potente, enérgico, brillantísimo de este combate” contra la anorexia.
“Mis pensamientos están dirigidos sobre todo a las familias de adolescentes anoréxicas, a las anoréxicas por supuesto, y también a los supervivientes de este combate perdido, al que quiero unirme. He perdido una luchadora importante”, declaró.

lunes, 3 de enero de 2011

Testimonio De Una Adolescente Absorbida Por La Anorexia Y La Bulimia

Obsesión con la muerte y una mala jugada del amor hacen también parte de la historia de Cielo Lantini, quien dejó todo atrás y se lanzó a contarlo todo en un libro.

Ella es una sobreviviente del mundo de la autodestrucción. En su libro narra la etapa de su vida en la que estuvo al borde del abismo. A los 12 años pesaba 64 kilos y ella misma dice que era la gordita del grupo, discriminada, solitaria, aburrida y muy infeliz. En la búsqueda de lo que ella pensaba que era la perfección, creyó que sus aliados eran la anorexia y la bulimia y así empezó su deterioro. Su camino fue tortuoso: temporadas de hambre que terminaron con la autoflagelación y un inmenso deseo de morir. Hoy Cielo tiene 23 años y se ha unido a la campaña 'Quiérete' de Cyzone, para prevenir a las jóvenes acerca de estas enfermedades, con la idea de difundir en una gira por Latinoamérica un mensaje positivo que incentive a las adolescentes a quererse a ellas mismas. Lantini estudió comunicación periodística en la Universidad Católica Argentina y su primer libro es 'Abzurdah', que publicó Editorial Planeta y que utilizó como método terapéutico luego de haber salido del infierno al que la arrastraron la anorexia y la bulimia. ¿Viví una infancia feliz? "Uff.... Qué difícil empezar a escribir un libro. Bueno en primer lugar tendría que presentarme, decirles quién soy. O mejor dicho quién no soy: no soy normal. No soy una mujer a quien las cosas le fueron difíciles en la vida: nunca me tocó sufrir dificultades de dinero, ni divorcios de padres, ni problemas escolares, digamos que siempre tuve una vida lo suficientemente calmada como para aburrirme hasta límites insospechados. "Pero por sobre todas las cosas no tenía amigas. Literalmente, y no estoy exagerando, no tenía una puta amiga. "Lo que decían de mi me afectaba absolutamente demasiado y, seamos sinceros, los comentarios de los infantes pueden ser muy destructivos. Sobre todo si tenés doce años y pesás 64 kilos. "Medía poco más que un ficus enano y ya pesaba más que mi viejo. Era escandalosamente gorda. Abominable. Bueno no tanto, pero esa imagen pensaba yo que los demás tenían de mí. "Durante el verano del 98, en un viaje familiar, me peleé con mis padres por alguna razón sin sustento y dejé de comer. "Pensé que así se preocuparían por mí y quizá me pedirían perdón. Cuando uno tiene 13 años busca maneras insólitas de remendar situaciones que parecen terribles. Mi manera de llamar la atención fue dejar de comer". Un mal amor "Clara 14, ese era mi nombre en la red. "Lo cierto es que había muchísimas bestias en Internet, así que no fue muy difícil distinguir al único ser inteligente: Hogweed (Alejo). "Volvió. El volvió, o volví yo. No iba a terminar, sabía que no iba a terminar. Soy enfermizamente débil. Después de diez meses, otra vez Alejo. Como en la canción de Genesis, el gigante volvió y enredó al mundo con sus hojas violentas, con sus palabras dolorosas, con sus actitudes hirientes. "Su comportamiento no cambió, simplemente se le ocurrió volver, quién sabe por qué razón. Siempre dispuesta a recibirlo yo no me quejé. "¡Qué bajo cayó mi imagen de Alejo! Me abandonó justo en el momento cuando más lo necesito. Siento que la bulimia me consume, que es más que la comida lo que abandona mi cuerpo cada vez que vomito. Estoy vomitando pedazos de alma. Pero está bien, tengo que seguir con mi vida. No se si lo voy a ver de nuevo ahora que se mudó, tendrá otras mujeres que le quedarán más cómodas, de hecho". Medidas extremas "Al vomitar experimenté una descarga que no había sentido antes: flotaban entonces ñoquis con licor de melón y muchas penas concebidas por Alejo (el novio) aquellos últimos días. "Muy bien, vomitar iba a ser mi secreto: nadie tenía que enterarse. No porque pensase que estaba mal lo que estaba haciendo, sino porque no quería que se crearan rumores y porque no quería que nadie develara mi fórmula para estar mejor. La había inventado yo, eso creía. "Poco tiempo después de haber empezado a vomitar y de haber intentado llamar la atención de Alejo sin ninguna señal de éxito, me propuse entonces un nuevo desafío. Siempre siguiendo la línea de lo que creo que es lógico, me dije: Si como y vomito, me hago mal; quizá lo mejor sea dejar de comer del todo. No me costó demasiado empezar a vivir en un mundo sostenido por las mentiras". Nuevas esperanzas "A veces los recuerdos surgen tan fuertes, tan prepotentes que tengo que calmarme y pensar (darme cuenta) que ya todo pasó, que no soy más aquello que escribí. Me extraña y atemoriza saber que quizá soy una versión desmejorada. Mejoradísima, pensarían otros. Yo no lo sé, simplemente quise escribir y vinieron a tocarme la puerta decenas de fantasmas olvidados, de haches colgadas de mis músculos, cientos de ecos rellenándome los huesos. "Quiero dejar de ser la mujer que tuvo un pasado oscuro, quiero ser la del futuro prometedor, la que sonría sin tener que esforzarse. Quiero dejar de ser inconstante y absurda y quiero por fin tomar una decisión que dure más de cinco minutos. Quiero ser fuerte. Antes no quería nada. Era la negación en persona, la nada misma: nada de comida, nada de deseos, nada de nada". * Apartes tomados del libro 'Abzurdah' De Editorial Planeta. ¡Quiérete mucho! Cyzone, distribuidora de maquillaje, moda y accesorios para adolescentes, lanzó recientemente la campaña 'Quiérete' en contra de la anorexia y la bulimia, para ello se unió a la escritora argentina Cielo Latini, quien vivió en carne propia el infierno de la anorexia, con el apoyo del programa Equilibrio, conformado por un grupo de profesionales médicos, psicólogos y psiquiatras que ayudan a la prevención de trastornos alimenticios.


Publicación
eltiempo.com
Sección
Vida de hoy
Fecha de publicación
24 de agosto de 2007

El Peligro de los medicamentos para adelgazar

Según denuncias publicadas por el periódico EL TIEMPO, "La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (Jife), encargada de vigilar la aplicación de los tratados de la ONU en materia de control de drogas, acaba de hacer pública su preocupación por el incremento del uso indiscriminado de drogas para adelgazar.
Se trata de los llamados anorexígenos, unas sustancias que suprimen el apetito o la sensación de hambre y que suelen ser indicadas por médicos como parte del tratamiento de la obesidad, la narcolepsia y los trastornos de concentración. El uso sin control de estos medicamentos, que actúan sobre el sistema nervioso central, causa graves efectos; una sobredosis puede derivar en estados de pánico, comportamiento agresivo y violento, alucinaciones, depresión respiratoria, convulsiones, coma y hasta la muerte."
"En un estudio, la Jife encontró que los niveles más altos de uso de estas sustancias se registran en América; es más, tres de los cinco países de mayor consumo pertenecen a la región: Brasil, Argentina y Estados Unidos. Los expertos atribuyen el fenómeno a la excesiva obsesión por la figura que se vive en muchos países, entre ellos Colombia. En el camino por alcanzar un grado de delgadez que se asocia al ideal de belleza, las mujeres (y muchos hombres) acuden al uso de productos y pastillas de manera espontánea, por lo general recomendados por cualquier persona."
"La mayoría de los anorexígenos tienen principios activos clasificados en la Lista IV del Convenio sobre Sustancias Psicotrópicas de 1971, de la Jife. De acuerdo con el Invima, en Colombia varios de ellos no tienen registro o lo tienen vencido. No obstante, en el país se echa mano de otros anorexígenos, como la sibutramina, que debe expenderse con fórmula médica, pues tiene contraindicaciones, aunque no es secreto entre las jovencitas que puede conseguirse fácilmente.
Lo mismo ocurre con otras sustancias, como lecitinas, cápsulas de toronja y alcachofa, algas marinas, laxantes, hormonas tiroideas y antidepresivos, con los cuales las jóvenes arman mezclas para pelear, de manera irracional, contra el peso corporal. Famosa es, también, la llamada pastilla azul, que incluso circula de mano en mano en los colegios. Es muy utilizada, pese a que nadie sabe con exactitud qué contiene.
La proliferación de páginas en Internet sobre métodos para perder kilos con rapidez es otro peligroso factor que debe tenerse en cuenta. Un reciente estudio de la Academia Americana de Pediatría encontró que la tercera parte de la población de entre 10 y 22 años aprendió técnicas de este tipo a través de la red. Muchos de estos sitios terminan por alentar desórdenes alimentarios como la bulimia y la anorexia. Una encuesta complementaria demostró que menos del 15 por ciento de los padres de familia hablan con sus hijas sobre el tema."
A pesar de su desmejorado aspecto y de todas las comparaciones con el pasado reciente y con sus coetáneos, y a pesar también de la consulta de todo tipo de datos que demuestran la anormalidad de su adelgazamiento, la anoréxica insistirá en sostener, frente a toda evidencia, que no está en absoluto delgada sino que, por el contrario, sigue teniendo exceso de grasa, sus piernas son aún demasiado gordas, etc. Los medios a los que un anoréxico puede recurrir para no alimentarse son muy variados, sobre todo cuando el ambiente presiona para restablecer unas costumbres alimentarias normales. La mayoría de las veces esconde la comida o la tira por el inodoro; a menudo recurre al vómito, al principio provocado, introduciendo un dedo en la garganta, luego espontáneo, logrando que sobrevenga sin estímulo mecánico alguno; es también frecuente el uso de laxantes, para impedir o disminuir la absorción intestinal de los alimentos ingeridos.
En muchas anoréxicas no son raros los episodios de abandono del propósito de no alimentarse, con los consiguientes hartones de todo tipo de comida; sin embargo, ello va invariablemente seguido de un fuerte sentimiento de culpa y de remordimiento que las impulsa a eliminar inmediatamente los alimentos engullidos recurriendo al vómito.